Una llamada bastó
para ponerse de acuerdo. El encuentro había sido acordada días previos, solo
faltaba una cosa: que ambos coincidieran para llevarla a cabo. Y no se hizo
esperar mucho, luego del acuerdo, al día siguiente se concretó. Los nervios de aquella estudiante, por su
primera entrevista, no fueron en vano.
A las 15:30 debían encontrarse en la biblioteca municipal, donde él trabajaba. Allí, media hora antes, la estudiante junto a su grupo de trabajo lo esperaron.
A las 15:30 debían encontrarse en la biblioteca municipal, donde él trabajaba. Allí, media hora antes, la estudiante junto a su grupo de trabajo lo esperaron.

